Arauquita

Arauquita, Caquetá y Guajira le apuestan a la reconstrucción de su territorio cosechando oportunidades

2020-09-17-15:35:37 167

 

  • La finca Villa Gaby, en Arauquita, ha sido un exponente del empoderamiento de su territorio a través de la cosecha y transformación del cacao.
  • Agrosolidaria Florencia, ha generado oportunidades a su comunidad pensando siempre en la protección del medio ambiente gracias a la cosecha, y transformación del ají y el sacha inchi.
  • La Guajira, no solo es una frontera que reúne diferentes comunidades, sino también una que ha permitido a todas estas converger a través del cultivo de los melones como oportunidad económica.
  • Estos productos son apoyados por el Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA.

Colombia se caracteriza por la resiliencia de su gente y este es el caso de la comunidad en Arauquita de la finca Villa Gaby, liderada por mujeres que fueron víctimas del conflicto armado que cosechan y cultivan el cacao como herencia de un legado familiar. De igual manera, los caqueteños, víctimas del conflicto armado, emprendieron pensando en la protección de la Pachamama a través de las cosechas del ají y el sacha inchi. Para finalizar, en Maicao, la Guajira la reunión de la comunidad indígena, indígena retornada, migrantes, retornados y víctimas del conflicto, fue gracias al cultivo de melón como oportunidad económica y de reconciliación.

 

La producción y cosecha de diferentes frutas, vegetales y semillas, le han permitido a estas comunidades en Colombia afectadas por el conflicto armado, migrantes, retornadas o indígenas, la posibilidad de tener no solo un ingreso económico sino también el poder de restablecer la confianza y reconciliarse con la historia, el territorio y sus saberes. Gracias a esto, han adquirido nuevas habilidades que le han permitido desde fortalecer los legados familiares hasta reconciliarse con su territorio e historia.

 

Arauca por su lado, es una región conocida no solo por sus paisajes fronterizos con Venezuela y la cultura llanera que representa la hermandad de ambos países, sino también por ser uno de los mejores productores de cacao de Colombia gracias a sus tierras que han permitido explorar los diferentes usos y porcentajes a los que se puede transformar esta semilla. La Finca Villa Gaby junto a sus miembros son la representación de los araucanos comprometidos con su territorio, que le apuestan a las segundas oportunidades.

 

La Finca Villa Gaby nació en Arauquita, al regreso de Elizabeth y su familia a Arauca, después de ser desplazados por la violencia. A su llegada, tuvieron la posibilidad de adquirir el predio que fue el cimiento de la finca, que produciría no solo trabajo sino también sería un símbolo de empoderamiento femenino, progreso, reconciliación y confianza gracias a su tenacidad y capacidad de liderar desde lo propositivo.

 

Elizabeth y Katherine de la finca Villa Gaby, madre e hija, son quienes han sacado adelante su finca con ideas innovadoras además de las ganas por resaltar su territorio como uno de reconciliación y confianza  a través del cacao y el turismo. Para estas mujeres, no solo significa una oportunidad de sostenerse económicamente, sino también mantener un legado familiar que los acompañó durante varias generaciones. Por ello, la finca lleva por nombre el de la niña más joven de la familia, para mantener este legado.

 

Actualmente son las únicas mujeres en el gremio cacaotero de su región sumando que han sido promotoras de espacios innovadores para el gremio, permitiendo que su participación resalte en la región. Esta capacidad de liderazgo ha permitido la participación destacada en espacios de nicho que han destacado a la región dándose a conocer gracias a su gran potencial.

 

‘’Nuestra Meta es poder mostrar el trabajo de la mujer en el campo y demostrar su importancia más allá de ser compañera del hombre y estar detrás suyo, sino como una empresaria rural, líder de un gremio que cuenta con logros importantes en el campo. Todo esto lo hemos logrado demostrando nuestro potencial.’’ Elizabeth Agudelo, gerente y propietaria de Finca Villa Gaby. Pueden encontrarlos como: Finca Villa Gaby Arauca en Facebook.

 

Por otro lado, Agrosolidaria Florencia es una empresa que nace con la iniciativa de un grupo de víctimas del conflicto armado con la siembra y transformación del sacha inchi o maní amazónico que nace también como sustitución de cultivos ilícitos. Esto ha permitido no solo el sustento económico para las familias que le han permitido ser la Primera Planta de Transformación Agroindustrial de Productos Forestales no Maderables del Bosque del departamento del Caquetá, ya que uno de los objetivos de esta empresa es la protección de la Pachamama como territorio de paz.

 

Esta semilla es reconocida no solo por su eficiencia productiva, sino también por sus altos niveles de omegas 3, 6 y 9 que hace de esta semilla, la base de muchos productos que transformados, son altamente nutritivos y provechosos para la salud. Esta semilla ha sido un símbolo de reconciliación y confianza para una comunidad que sueña con las segundas oportunidades, por ello, gracias a la producción de este maní ha sido posible crear diferentes productos como los snacks que contienen alto valor nutritivo, además de la versatilidad que le permite ser agregado a diferentes recetas o comer directamente.

 

Por otro lado, en el Caquetá también se da un ají especial conocido como ají charapita u ojo de pez que fue transmitido como un producto usado por las comunidades indígenas del territorio. Este ají solo se da en suelos amazónicos y según dichas comunidades, evita resfriados y mejora las úlceras; además, lo mezclan con aceite de sacha inchi para dolores musculares y articulares, entre otros beneficios para la salud.

 

Por ello, el ají fue priorizado dentro de sus productos para permitirle a diferentes familias contar con un ingreso fijo que no les exige costos de envío y además se manipula de manera artesanal para lograr un proceso que beneficie a mayor parte de la comunidad.

 

“Nuestros productos tienen su origen en los majestuosos bosques amazónicos,  son cultivados y procesados en el piedemonte amazónico por familias víctimas del conflicto armado, que gracias a su capacidad  de resiliencia, desarrollan procesos de reconciliación y mitigación de los impactos ambientales generados por la deforestación’’ -  Agrosolidaria Florencia, Caquetá. Pueden encontrarlos como: Agrosolidaria Florencia Caquetá en Facebook.

 

Para finalizar, La Guajira, una frontera que invita a diferentes comunidades a ser parte de una sola reunión, tanto a las comunidades indígenas colombianas como retornadas, migrantes de venezuela, víctimas del conflicto, y retornados, a convivir alrededor de la cosecha de los melones como sostenimiento económico y reconciliación entre sí.

 

Esta es otra historia donde la mujer cumple un rol de líder, Ylse Lozano,  no solo ha protagonizado los procesos de cultivos sino también del comité afro y por ello, ha tenido un gran impacto en los procesos de su comunidad. Su historia de resiliencia nace después de ser víctima del conflicto y huir de su hogar, regresó con el fin de renacer y encontrar oportunidades en su territorio

 

“Como líder me siento bien, trato de hacer las cosas enfocándome en mi comunidad, más allá de ser líder de los campesinos, sino también líder del comité afrodescendiente. Sacar adelante la comunidad a través del trabajo del campo’’ - Ylse Lozano integrante del Consejo técnico operativo de Atnamana.

Sobre el Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA

Es una iniciativa de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y ACDI/VOCA que promueve alianzas transformadoras para generar acciones de movilización e integración económica, social y cultural en 24 municipios y ciudades con mayor presencia de población migrante venezolana, y de gran importancia para la reconciliación. Además, buscan resaltar la importancia de la memoria e identidad como herramienta de transformación y crear agentes de cambio inspirados en cuatro pilares: Confianza, Respeto, Empoderamiento y Diálogo.